Geógrafo chilote: “El temporal da cuenta de la desidia y el abandono de la autoridad chilena con Chiloé”

Habla Álvaro Montaña del Movimiento Defendamos Chiloé. “Hemos dicho hasta el cansancio que las prioridades de Chiloé son salud, educación superior y conectividad interna. En estos momentos, la conectividad interna está muy debilitada, hay numerosos caminos que están cortados o socavados y también puentes que han colapsado con las lluvias”, relata a El Ciudadano.

Más lluvias con fuertes vientos se esperan nuevamente para el archipiélago de Chiloé, tierra sureña afectada por dos agresivos frentes de mal tiempo que originaron el desborde del lago Cucao y vientos con una velocidad de hasta los 200 kilómetros por hora, además de los daños en conectividad e infraestructura que mantienen a la comunidad chilota en estado de alerta y demandante por acciones concretas de las autoridades.

Desde Ancud, una de las tres principales ciudades de la Isla Grande (junto a Castro y Quellón), el geógrafo Álvaro Montaña relata los duros momentos que han debido enfrentar con motivo de la abundante lluvia, que incluso llegó a caer a tasas de 10 milímetros por hora, durante 20 horas.

“Hubo dos frentes fríos con harta lluvia y eso se juntó con una situación astronómica que tiene que ver con la mayor marea del mes, que se juntó con estas fuertes lluvias y eso afectó mucho a zonas estuarinas, como Pudeto y Cucao, principalmente. Pero la verdad es que fueron muchas zonas las afectadas, como los bordes costeros de las islas menores, como Chaulinec e isla Quenac”, afirma el profesional en conversación con El Ciudadano.

Montaña, quien además es miembro del Movimiento Defendamos Chiloé, entregó detalles sobre los estragos generados por las ráfagas de viento. Según comenta, “se especula que volaron al menos unos cien techos en toda la provincia, pero no hay un reporte pormenorizado de los daños de parte de la Onemi”.

El geógrafo aprovecha de advertir las principales urgencias que enfrenta el territorio, luego de la caída de más de 120 milímetros de agua en 24 horas.

“Están escaseando los forrajes, porque el invierno ha sido bastante largo y duro. Lo más urgente tiene que ver con recuperar la conectividad interna. Hemos dicho hasta el cansancio que las prioridades de Chiloé son salud, educación superior y conectividad interna. En estos momentos, la conectividad interna está muy debilitada, hay numerosos caminos que están cortados o socavados y también puentes que han colapsado con las lluvias”, detalla.

La situación es tan compleja, que incluso es comparable al terremoto en Chiloé de diciembre de 2016. “En términos de vías afectadas, sin duda, el temporal ha sido mucho más significativo”, evalúa Álvaro Montaña.

Prioridades e indolencia

Durante la emergencia, los municipios chilotes han debido socorrer a su comunidad, sin embargo, también han requerido ayuda de las autoridades gubernamentales. Por ejemplo, el alcalde de Castro, Juan Eduardo Vera, pidió declarar al archipiélago como zona de catástrofe. Para su pesar, recibió un portazo del Intendente de Los Lagos, Leonardo de La Prida. “Esto no es una catástrofe ni en Chiloé ni en ninguna parte de la región de Los Lagos”, afirmó la autoridad regional a Radio Bío Bío.

“Los municipios locales han tratado de hacer todo lo posible con los comités locales de emergencia, pero las capacidades locales no han sido suficientes y la reacción del gobierno regional ha sido indolente, lenta, burocrática y no ha estado a la altura de la magnitud del desafío”, sostiene el representante de Defendamos Chiloé.

El dirigente centra sus críticas en el Intendente Leonardo de La Prida, porque –según denuncia– “al igual que en mayo de 2016 [NdR: se refiere al episodio de contaminación marina que ocasionó una severa marea roja], ha actuado con una indolencia brutal, al no medir el impacto de los daños. Solo se declaró alerta amarilla y eso no significa un despliegue de recursos humanos ni financieros”.

Para el geógrafo, este evento climático “da cuenta de la desidia y el abandono de la autoridad chilena con Chiloé”. ¿Sus argumentos?: “En estos días se le dieron $6 mil millones a la industria salmonera para un programa de acuicultura en zonas abiertas. El año pasado, todos los bonos que se dieron a nuestra gente de mar que quedó de brazos cruzados producto de la contaminación salmonera, fueron cercanos a los $7 mil millones, o sea, una cifra equivalente”, explicó.

Su crítica alcanza incluso al proyecto que busca construir un puente sobre el canal de Chacao, la puerta de entrada a la Isla Grande desde el continente.

“Los recursos públicos siempre van a ser escasos, por lo tanto tienen que gastarse con sentido de prioridad social y de urgencia. Cuando el Estado tiene $360 mil millones, que salen sectorialmente de la cartera de Obras Públicas, uno debería pensar por qué no se destinan esos fondos en subsanar necesidades prioritarias, como proyectos de agua potable rural, contar con mejores muelles para mejorar la conectividad, mejores rampas, más caminos con vías asfaltadas y reparar los puentes que colapsaron”, asevera Álvaro Montaña.

Tareas pendientes

Además de las medidas urgentes, el temporal de lluvia y viento también pone sobre la mesa una serie de temas más amplios, sobre todo en un contexto de cambio climático y de una necesaria planificación territorial para el archipiélago y otros territorios en Chile, susceptibles de ser golpeados por eventos naturales.

Para el geógrafo, “hay dos grandes tareas: una local, que tiene que ver con cómo Chiloé necesita mejorar su borde costero, sus puentes internos y vías de comunicación interna. A nivel macro, nos lleva nuevamente a repensar cuál es la relación que estamos teniendo como sociedad con nuestro entorno natural, en el hecho de que estamos ocupando espacios frágiles e inundables, espacios que están afectos a marejadas, tsunamis y anegamientos”.

Felipe Menares Velásquez

Publicado originalmente en El Ciudadano el 25 de agosto de 2017

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