¿El puente en Chacao terminará con la postergación histórica de Chiloé?

A Chile bien poco y nada le ha importado Chiloé, el rezago histórico de la inversión del estado en este
territorio no lo solucionará el puente en Chacao, puesto que la conexión física mediante un puente no
garantiza un nuevo trato del estado con Chiloé, especialmente en lo relativo a inversión pública en obras
prioritarias para el desarrollo local, el verdadero  «aislamiento» de Chiloé es un abandono histórico del
estado, estamos aislados de la voluntad de los sucesivos gobiernos de querer resolver nuestras
necesidades locales con una visión territorial: insular y rural.

El tipo de desarrollo territorial asociado a la construcción del puente en Chacao, es un modelo de
organización espacial que acrecienta la dependencia de Chiloé respecto a Puerto Montt, la evaluación
social del puente de Chacao del Ministerio de desarrollo social del año 2012 señala que el puente
permitirá:
“acceso a mejores servicios de salud a una población de al menos 150.000 habitantes mediante una
conexión continua y expedita con la capital regional. Permite acceso a mejores servicios educacionales
(básicos y medios) y a instituciones de educación superior “.

Esta forma de entender el desarrollo regional, acrecienta el fenómeno de la macrocefalia territorial, es
decir, un crecimiento exacerbado o gigantismo de la cabeza regional: Puerto Montt, ciudad que
capitaliza los beneficios sociales que los chilotes debemos ir a buscar allí, postergando así el deber del
estado de proveer una mayor resolutividad en salud y educación superior estatal en Chiloé. Este modelo
de organización territorial es un modelo centralista, que posterga los territorios periféricos en sus
necesidades sociales prioritarias: salud y educación, favoreciendo a las capitales regionales y con ello
desequilibrando el sistema urbano-regional. Impidiendo que los servicios sociales básicos se ubiquen en
ciudades intermedias, las cuales, deberían proveer de mayores estándares de servicios de salud y
educación a la población ubicada en localidades menores, caracterizadas por sus altos niveles de
ruralidad e insularidad.

Debiésemos preguntarnos: ¿por qué no tener un hospital de alta complejidad en el archipiélago si este
apenas cuesta un tercio del valor del puente? o ¿por qué tener que ir a una universidad en Puerto
Montt? Si ya se promulgó la ley 20.842 que crea Universidades estatales en las regiones de O’ Higgins y
Aysén, ¿por qué no también en Chiloé?, ¿no es acaso desarrollo tener las oportunidades de acceder a
servicios de salud y educación de calidad aquí y no en Puerto Montt?, necesitamos las oportunidades
para un buen vivir en Chiloé y no en el continente.

El modelo de desarrollo que aspiramos para nuestro archipiélago, debe fortalecer la ruralidad y la
insularidad, pues estas dos características son la esencia de nuestra identidad natural, cultural y
patrimonial, son por ello también nuestra gran oportunidad al desarrollo local, humano y sostenible.
Empecemos este nuevo año defendiendo la ruralidad y la insularidad, fortaleciendo un modelo de salud
y educación superior que sea pertinente a estas características geográficas.

Álvaro Montaña Soto
Geógrafo
Movimiento Defendamos Chiloé

Columna publicada en Diario La Estrella de Chiloé, domingo 10 de enero de 2016.
Puedes ver la publicación original AQUÍ

Comentarios en Facebook